Dando pasos con huellas que enseñan
con huellas que hablan,
por delante en el camino con tu voz
con tu voz descalza
presintiendo que te adelantas
me tiendes la mano con desconcierto,
y al aturdimiento le plantas ganas,
y vas con el riego de las mañanas
como si de repente te hubieras descubierto
avanzando solitaria.
Luego vienen los premios,
luego, más tarde, entre sustos,
el viento esconde las pisadas,
jugando al juego de adivinos
en el que sólo quedan las tardanzas.
lunes, 9 de noviembre de 2009
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