" Ni aunque vengas aquí, sabrias si te alejas"
Ví a un inmigrante sin maleta, sin papeles, sin zapatos,
caminando con una naranja en la mano,
recorriendo las huertas, ignorado,
con su pigmento de tierra y barros.
Hablaba sólo, iba sólo, amenazado por otros hombres,
hombres que te dan un número, talan árboles,
hacen papel, secan los calamares y hacen tinta,
te la venden y escriben qué eres.
Aquél inmigrante era cómo tú o yo,
en un país lejano.
Tenía sueños, familia, problemas, muy gordos, sí, muy gordos,
al despedirse decía buenas gracias y muchas tardes...
Lo que me hacía sonreír.
Aquél inmigrante huyó de la policia al verles venir.
Y aún así, no puedo escapar.
Se partió el espinazo, con las olas del estrecho.
Las manos y los pies, de estar bocaabajo en el camión...
Continuará...
sábado, 7 de noviembre de 2009
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