En el tanatorio del abrazo de arenas,
y la sotana con su hacha de guerra,
sofríen el embudo cien jorobados pedestales,
que acuchillan con sus dedos siseantes
el sosiego de los moribundos.
La llenaron de vino y ácido,
intoxicando los pozos del beber
y sin mucha sed, la mezclaron con los granos.
Ahora la clepsidra es de barro,
y el tiempo endurecido,
siente que cae
porque parece que todo se ha perdido.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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