Noche en vela en el hotel de la calle,
Esperando el pájaro que va al sur,
En el sol y el palacio de hadas,
Sofá y cama,
Pan con aceite y jamón con naranjas.
Santa Cruz de campo que embriaga,
Horno de sonreír e indiferencia tallada.
Tú provocaste mis sueños,
Miedos a huir,
A acercarse a tus piernas de mármol
Cocinera de lava.
Mientras dormías mojada,
Te ofrecí azúcar con spaguettis,
Mientras soñaba ser padre de veinticinco hijos,
Bautizamos su silencio con letras.
A la ventana de huellas.
Odio que el amor mienta
Que el garlochi ignore estos versos
Que ganen siempre los mismos imbéciles
Tan contentos de predicar sin ejemplos.
Con sus gestos inmaculados,
Firmas sin esperanzas.
Maestranza viva y arrepentida,
bicheando por el destino.
Con tu cigarro y boca de Amelie
Diste forma al vestido,
Timbre a Verdi y me llevaste
de octubre a Noviembre.
Aún cuando no te comprendí,
Le diste
Al cante hondo taconazos y trompeta,
Por cuanto mi mayor logro fue verte reír,
Después de subir en ascensores de aire,
Después, mucho más tarde,
de haber llorado.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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