Trajeron las piedras del arroyo con sus ranas verdes,
al ceodos de los humos
con su dedal de acero
regalos y descuento en estaciones
de sol tropical y chapoteo.
Extendieron el cheque en la tierra herida,
manteando con hormigones la hierba,
ayer campos de limos
hoy vergeles de libélulas
nos robaron el otoño con su cara tapada,
lección primera del atraco hipotecado.
Maldición de romanticismos que ensayan
sus nostalgias en días tímidos.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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