Hay días nublados en la vida que piensas
que algo sobra de mí en este mundo,
que acaban supurando en heridas solitarias,
profundas heridas en las que nadie inventa gasas.
Hay días que parecen noches amargas,
en el que las lágrimas huyen solas,
se van de los ojos porque salen tristes a inundar la cara.
Encuentran los dolores pasajeros, la sonrisa rota
y se ahogan en el llanto de los labios.
Hay días que no sabes estar vivo,
y si vives, no sabes si es un sueño.
Días silenciosos,
días del abecedario de la tristeza,
días conmovidos por la pena,
días que esperan un día nuevo.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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