Hay paraguas para la lluvia de mayos que gotean,
como voces argelinas en la tumba del Sena,
Son los sometidos al silencio.
Que con su espíritu de goma,
borran y soplan las fronteras
que al compás de las notas descompuestas
claman nuevos rastros que la rabia balancea.
Gimen al lado de las flores con su hierro de yunques,
la bayoneta de estiércol y libertades,
al golpe lo que es el cambio,
y al cambio lo que es la vida.
Hay protestas en los barracones
a los que acuden himnos de boquillas,
banderas de enojos sin descanso,
soldados y obreros con familias.
Hay acciones que quitan el hipo proletario.
Hipos al adiós de ciudades ateas,
acuñan tambores en los cafés de siempre,
que con los discursos de hedores pacificistas
mojan sus meriendas los reyes.
Lloran con sus tintineos los tanques y cañones
y lloran también por menos que se empeñen,
los que creen vivir amando en odios permeables.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario