del loco,
al que une la claridad de ideas con la acción violenta,
al imbécil,
y retrasado, que te golpea con armas de engaño
al timador,
al proxeneta y al ladrón de objetos y felicidades,
al acusador,
que intenta aprovecharse con derribos fáciles
hasta que el débil se crece,
en la suma de las voces
y establece códigos con fronteras de respeto
y mejoras de intenciones de largo alcance.
El estúpido paga la cuenta,
siempre,
aunque cenen los olvidados
en las tumbas del recuerdo.

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