Enemigo del transeúnte con melenas y peluca,
que lo mismo pierde en el vicio,
o bebe absenta con rodajas de limón,
enemigo del vacío,
de los imbéciles que siguen a los idiotas,
por el alambre del prejuicio,
y se montan en carruajes cilíndricos de penas,
enemistado con los mercados del todo a uno,
del dos por uno,
y otras multiplicaciones con ofertas
de restas que invierten en hurtos
y cestas
y huellas de ladrones,
con regalismos que cercenan
lo que cuestan recaudarlos.
¿Donde parió la madre este mercado?
Los hospitales de espíritus de perlas,
dieron a luz a sus crías infantiles,
al embiste del luto corneado
un ser de inmolación apátrida
necesario y malversante
enemigo de pobres y jodidamente necesario.
lunes, 9 de noviembre de 2009
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