Dicen de mercados donde cambian monedas por sonrisas,
tiendas en genocidios de alegrías,
en que arrancan sus pétalos floridos las mentiras.
Cambian el vuelo sus pájaros de fuego,
esquivando tótems de hierro y de cemento.
Dicen de mercenarios que odian la inocencia,
sinarcas y alquimistas del tiempo y oro,
que ahogan infancias en los bolsillos.
Creen de verdad que venden flores,
pero siembran desgracia en campos de minas.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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