En los baúles dónde guardas los sellos,
dónde entierras las aspiraciones,
las palabras del secreto,
en olas irrenunciables,
y el rincón
inclinado,
en el pellizco de la idea,
permanente,
igual de desierto,
igualmente esperado,
en ese o eses no explicados,
con la tentación de caer,
pensativo,
al placer inútil,
al que frecuentan glorias ensimismadas,
los momentos.
lunes, 16 de noviembre de 2009
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