que cumplirlos volverían al mundo del revés,
al blando en espina
de la roca entredicha por la esponja,
en roturas compactas del vaivén,
y sus algodones flotantes
que juegan a evasiones.
en su orden indispuesto de chispas,
con el rastrillo de las anarquías
y la falda por alfombra.
y la farola en el ascensor de ningún techo.
Llevándonos por horizontes
en edenes del paraíso,
a concesiones risueñas
sin descansos.
porque es tan im-posible que se calmen los sueños,
que si los representáramos,
dejarían de ser nuestros.
Albert Gobó "El entierro del siglo XX"
jueves, 19 de noviembre de 2009
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