Sin mecenas, me mezo,
en mi zaguán de centeno
con ventanas de ópalo
y mi techumbre de cielo.
Subo al canario,
a la repisa de aire,
con su ceniza de alas,
entre camposantos
y huertas de manzanas.
Que en su santa miel de madre,
rocía el sol con sus barbas
con mi cadena de parcas,
y sus canciones de padre.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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