sábado, 21 de noviembre de 2009

El mañana inacabado

Termina un siglo que extermina,
que arrasa como una losa de acero
aplastando las flores de los jardines,
que nacieron en los entierros.

Mañana que se alza futil e incierto,
mañana que es un hoy bizarro
al desamparo de emblemas rotos,
del carmín masticado.

Posiblemente,
quizás las trampas de la buena intención,
o de intenciones de polvo bajo la moqueta,
surjan a inundar los escenarios,
al que acuden puntuales los errores,
en que el siglo llama experiencias
y los años invenciones.

A todos; desesperanza nunca,
antes la muerte.

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