Tantas palabras escritas
poemas en membranas de los bosques,
pergaminos, códex y vitelas,
De China a Gutemberg,
de biblioteca en biblioteca,
recogiendo sentires y pensamientos,
tachones y sílabas en arabescos.
Para acabar donde acaban los olvidados,
en las estanterías de los museos.
De Frankfurt al futuro de la ciencia,
tecnología que asesina artesanía,
editorial de sepultureros
y adalid consumista de cowboys.
Por cada página un minuto de silencio,
al salón de las reflexiones
la vorágine humana de los tiempos,
llorarían hombres, mujeres y naciones.
Poetas, escritores, ensayistas y monjes.
Escuelas, hospitales, Iglesias desiertas
romperían sus estantes vacíos.
Ecos que al pasado pueblan de esqueletos.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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