Nacen diamantes en la metralla de las guerras
niños de algodón y azúcar,
cachorros innobles del azar funesto,
que compran los sueños en las tiendas de ortopedia.
Sin balones con los que jugar al futbol,
sin piernas, ni brazos, ni voz para cantarle al mundo.
Que sus vergüenzas se comprometen al odio
y sus sonrisas al deseo de ganar sus guerras.
Son ejércitos de vencedores,
pueblos de laboratorio de los egos,
donde se siembra la violencia
y se cosechan cadáveres ....
Su razón de vida es la inocencia
obra poética de la alegría,
al que ningún misil llega,
ni a rozar con su ...
sábado, 7 de noviembre de 2009
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