sábado, 7 de noviembre de 2009

Como meter un pez en una bombilla

"Probablemente el pez que se deje meter en una bombilla no tendrá aprehensión a nadar en el aire. Tampoco tendrá miedo a que enciendan o apaguen la luz para verlo en su minúsculo y luminoso acuario de electricidad, ante la inseguridad de que no escape cuando se fundan los plomos en la constancia de los apagones, en la noche de tormentas que obliga a caminar con velas. El pez que viva en una bombilla, ha de rozar una voluntad ingenua y enfermiza, sin caer en el deseo constante de la fuga, y reducir aun más su memoria, hasta el mínimo inconsciente del pensamiento oprimido, sin puertas ni cerrojos, condenado a vivir en paralelo a su reducto de engaño.

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