sábado, 7 de noviembre de 2009
Comicios para retrasados
Los pueblos sin payasos, se columpian entre horteras lidiadores de toros viejos y confettis con olor a whisky . Son como aldeas celtíberas, amuralladas en su solemne belleza y su rectífera perfección, en una ruina democrática donde la restauración de las casuchas se lleva a cabo con criterios de caciques y el humor malintencionado de los reinados del alcalde ejecutan malabarismos macabros contra la solera del pueblerino. Medio contento con las breas, el caldo tibio y espumoso, la copa de media tarde en su hora de la siesta. Porque la panocha se cuela en los recios e inexplorados bolsillos, que meticulosamente, se preparan comicios sin perder el respeto por la profesión de payaso de circo, en los que urnas de plástico recaudan votos, papeles doblados, de la voz del pueblo. Hinojosas celebraciones que interrumpen el consumo televisivo o la hora del cloroformo para tan invariables resultados.
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