sábado, 21 de noviembre de 2009

Ceres y el maleficio de la bondad

Si me levanto y quiero verte en separaciones,
andando a prisa en lo recto,
huyendo de los hospitales que aprisionan,
de las sanguinarias lenguas finas,

y de lo abyecto, revolución a la carta,
hecha tira y relicario,
en el pasto sombrío de los necios.

Sión que siembra bombas en los templos,
y vierta azufre en Palestinas,
máscara que defiende el cuello
y la nuez dormida del grito inútil.

Formidable en héroes y cohetes,
en estallido de invasiones licenciosas,
que acude al legionario expansivo,
al que acrecientan todos con el nombre de la Patria.

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