Hemos sido el rebelde que muere apaleado
la porra del fascista mercenario
al golpe de la muchedumbre cabreada
el coctel y el desplome de los muros.
Gigantes de piedra del dinero mancillado,
astracán patético del martillo y la rosa,
jardinero rico del lacayo puteado.
La sangre indefensa que se escurre
al frío manar de las reclamas,
puñal de genes dormitantes
duelo cerril de los cenáculos.
Ensayistas del rincón olvidadizo
que tumban cruces de granito almibarado.
No nos quitan las lagañas quien las tiene,
nos abaten los peones con disparos.
sábado, 7 de noviembre de 2009
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