sábado, 21 de noviembre de 2009

Tal vez los vicios sean estos

La sorprendente historia que concierne al mundo,
es esta;
cien años y dos grandes guerras,
caídas,
derrotas,
riquezas y gobiernos,
empresas, revoluciones y revueltas interminables,
como el pan de los pobres,
el horario del dolor y la dulzura,
se encadenan,
como el nacer en su apriori
y el hacer que vive,
como las palabras,
en los besos que recuerdan,
las lágrimas
o en las fotos del baúl viejo.

Tan principalmente como un sonido
donde timbales y cuerdas
quedan hipnotizados
con el empeño a ser los vicios repetidos
del que en vida
vivió en impulsos de alegría.

Así termina lo que comienza.
Para comenzar como termina.

El mañana inacabado

Termina un siglo que extermina,
que arrasa como una losa de acero
aplastando las flores de los jardines,
que nacieron en los entierros.

Mañana que se alza futil e incierto,
mañana que es un hoy bizarro
al desamparo de emblemas rotos,
del carmín masticado.

Posiblemente,
quizás las trampas de la buena intención,
o de intenciones de polvo bajo la moqueta,
surjan a inundar los escenarios,
al que acuden puntuales los errores,
en que el siglo llama experiencias
y los años invenciones.

A todos; desesperanza nunca,
antes la muerte.

Demos al pueblo un puño

... demos al débil la oportunidad de alcanzar las estrellas...
de subirle en brazos a tocar los astros,
al niño una vivienda en la infancia,
de recordar al viejo el amor que se lleva,
para cuando decida abandonarnos,

demos al pobre la sonrisa, la moneda y toquemos su alma,
donde las mantas del calor funden sus esperanzas,
el parapeto de la melodía que juega y baila,
con la autoridad del que la guarda,
para usarla como una nube en los deseos,

demos a la madre un firmamento entero en que descanse,
y a su marido, hombre, hijo y hermano,
un hueco para poner sus abrazos,
y el amor que sepa arroparla
con las alas del querer inagotable

demos al pueblo un puño firme
un aliento sincero de libertades
donde lo absoluto habite en paz
y los empeños que las defienda
se gesten en las bondades.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Ceres y el maleficio de la bondad

Si me levanto y quiero verte en separaciones,
andando a prisa en lo recto,
huyendo de los hospitales que aprisionan,
de las sanguinarias lenguas finas,

y de lo abyecto, revolución a la carta,
hecha tira y relicario,
en el pasto sombrío de los necios.

Sión que siembra bombas en los templos,
y vierta azufre en Palestinas,
máscara que defiende el cuello
y la nuez dormida del grito inútil.

Formidable en héroes y cohetes,
en estallido de invasiones licenciosas,
que acude al legionario expansivo,
al que acrecientan todos con el nombre de la Patria.

El columpio de las notas tristes

En el paseo de un jardín enfermo
tocaste la última vez el violín,
la tarde llegó primero,
llegó después mi lágrima,
luego,
vino tu beso

como el soplo del aire en el pecho,
que hincha el fuego,
y enciende las tardes tristes
con el color del recuerdo,

me subiste al columpio de tus ojos,
al vaivén secreto al que tan pocos,
llegan para desnudar el alma.


Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Su padre se llama Tele

A la hora del desayuno,
Juan fernández,
come flores y unos donetes,
algo de miel,
con sacarina,
y una rebanada con ajoaceite,

se rasca las partes bajas,
mientras contempla al canario,

aunque cosas más sucias aprendió de la tele;
como las pelis porno con final triste,
los predicados obscenos,
lo que cuesta una bala,
o que no te sonrían por ser de carne y hueso...

A juan fernández lo que le duele,
es ser jodidamente inteligente,
porque por padre tiene el canal cuatro,
y de madre el temático,
no necesita ni la wii, ni la play station
todo se la bufa de canto,
al jamón lo llama baicon
y a la pinta budweiser,
sólo le falta al pobre mamón,
empezar con su charanga rapera.
y lo envíamos por correo certificado
bien embalado, para que nunca vuelva.

Sahara

Libre y alejada,
en el destierro,
del desierto,
crece y vive.

La Nación de arena
en la tierra de viento,
de acerbo bereber
caminante en rutas
con la bebida a cuestas del pozo,
del que todos secan,
con su sed de alimentos,
y su hambre herida.

Libre y solitaria,
como el olvido,
como el polvo del pasado,
que aspira convertirse en roca.
SAHARA,
palacio del poeta,
con su techo de estrellas,
esperando el amanecer,
del nuevo día,
que casi nunca llega.

Del ombligo al Universo

Detrás de los sábados permanentes e izados,
hay un Universo,
detrás de los mercados gitanos donde venden hielo,
hay un ombligo,
detrás de las Iglesias en un lunes tedioso,
hay un Universo,
o un ombligo,

o un Universo de raíces como elefantes de rubíes,
porque detrás de un ombligo hay una lechuga esponjiforme,
que tiene la pinta de ser universal,
como un edema en la frente,
que sale del coscorrón cabezota
contra la nevera de la barriga,
el mamporro es semejante al estremecimiento,
de un agujero negro,
parecido al ombligo que se come el Universo.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Escalera a la luna

Para los que no tengan vértigo,
y dispongan de unas vacaciones como sueños,
les aconsejo que suban por una escalera,

pero no la del bombero que sube a por el gato,
no,
una más larga,
casi infinita,
la que va del estrecho horizonte de la tierra,
al vasto dormitorio de la luna,
la que imaginan los que imaginan,
cuando deciden viajar sin pasaportes,
donde las fronteras no son ni un trazo,
y las leyes aventuras,
explorándose sin límites,
donde el viaje nos suelte.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Diarios para el que no sabe escribir

Al diario del cínico que vive de gorrilla,
sólo le enseñan las palabras jodidas,
una arquitectura de diluvios de sapos,
en la peste de tinta,
muy enferma y obsesivamente nihilista.

Ejemplos del que conoce sus nanas
y las recuerda como gorigoris tristes,
del que no fue nunca a escuelas
ni leyó un libro que hablara de esperanzas.

El diario del que no sabe escribir,
es la odisea mendicante y animal,
mochilero de intolerancia ,
la raíz del imbécil rematado,
al que le echan de comer los céntimos,
y se atraganta.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Juego abandonado

Marx sonreía amargamente, eran las siete,
el sol se iba enrojecido,
movía ficha el superhombre
con su alfil de fe,
y los peones de cabestros heridos,
con su ambulancia de la nada que iba recogiendo,
Keynes, arrastraba la reina,
esquilmando tierras
con sus puentes de hierro
sobre ríos de ácido cemento.

Nieztsche y Sade en las Bahamas,
uno torturándose en hedonismos del otro,
viendo la partida por satélite,
canal de pago; por tarjeta de crédito.

Pero alguien subió la calefacción,
se secaron las ideas,
y los cubitos del vodka
se deshicieron sobre la unión del euro.

Hacia calor,
la humedad y los mosquitos como bancos,
picaban y chupaban la sangre,
se hizo difícil respirar,
ceodós, Kyoto, Copenhague,
millones y millones de muertos de hambre,
querían jugar la partida.

El abandono de los polos enfrentados,
gigantes y cobardes,
usados y sombríos y rasgados,
a la espera de doblar la esquina
para que nos ahoguen las olas
que hemos repatriado.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

No-Ví-embrear (a los caídos en el olvido)

NO se embrean los cables eléctricos del sol,
los rudimentos de la calzada,
cualquier madeja de los esclavismos,
que ayer morían en fusilamientos.

Y aunque pasaron rozando alguna libertad,
no se vieron ni el zumbido
ni se partieron con himnos,
en sus cárceles vudús de maquinaria,
donde se fabrican grilletes de divisas,
y ejercicios de patíbulos
en pozos noctámbulos de sepulturas.

Los vimos entrar,
como camaradas de unicornios parricidas,
los hombros metidos en las heces,
y el gesto extendido y furioso,
con el acento para la lujuria del caos,
humillando a las razas silenciosas,
en un almanaque de locos,
en el adiós al extremo opuesto de la razón,
convertido en humos de tóxicos y demonios.

pero con el armazón de la derrota,
confinados al infierno propio.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Final

Esperábamos esto,
llegando como el aviador que se estrella,
en el campo descompuesto del metano,
sabíamos que vendrías,
para apagar las bombillas
y quemar la tierrra.

Con tus puñales de dedos
y los mazos de piedra
nos llevabas escrito en la sangre,
como un monstruo en una profecía,
Herido y predicho,
visionario de lo sulfúrico,
en la inyección destructiva
del odio en la paz.

Creyendo que sin formar,
éramos miseria,
con el esqueleto del viento
y la carne helecoidal
escalando en columnas atómicas.
Setas descabellándose
como un infierno del núcleo
contraídas
en la devastación expansiva de la nada.


Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

jueves, 19 de noviembre de 2009

Un saludo

Sin dinero para sombreros,
y no sabiendo viajar atrás,
no siendo,
nada educado,
o cortés,
sin bastón, ni chaqué,
ni mocasín,
ni pañuelo de tela,
en la solución de saludar,
sé que puedo hacerlo,
quitándome la cabeza.

Pero la gente que no entiende de estos gestos,
de sobrehumana caballerosidad,
piensa que estoy de broma,
que me río de ellos,
o los espanto,
porque les da miedo,

el problema viene si sopla el viento,
si se vuela mi conciencia,
y se queda inmovil el cuerpo.

¿Que hago?
me duele pensarlo
estar separado,
quedarme con la memoria,
los recuerdos,
los ojos,
las orejas,
pero sin las manos,
sin los pies,
ni el corazón,
sabiendo que late en mi pecho.
....
¿Mejor me compro un sombrero?.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Los mismos

¿Importa el cuerpo final en la despedida?
¿importa el rostro?
son los mismos
¿importa la fortaleza del llanto?
son los mismos
de los que son despedidas, caras y quebrantos
los mismos
odios, amores y sueños esparcidos,
los mismos
serán hoy que mañana,
la continuidad del hambriento de calor,
de la incomprensión vacía y arrepentida
días,
que son torturas,
días en correrías y sonatas,
calando en uvas musicales,
trucos de magos,
treblinkas como engaños de pastores,
los mismos
que despiertan la rabia
de caminar en círculos,
sin descansos,

los mismos.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

es IM-posible calmar los sueños... ¿?

que cumplirlos volverían al mundo del revés,
al blando en espina
de la roca entredicha por la esponja,
en roturas compactas del vaivén,
y sus algodones flotantes
que juegan a evasiones.
en su orden indispuesto de chispas,
con el rastrillo de las anarquías
y la falda por alfombra.
y la farola en el ascensor de ningún techo.
Llevándonos por horizontes
en edenes del paraíso,
a concesiones risueñas
sin descansos.

porque es tan im-posible que se calmen los sueños,
que si los representáramos,
dejarían de ser nuestros.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

El principio de gobernabilidad

La idea del sometimiento forzoso al gobierno de los otros, es un principio de enfrentamiento dual de voluntades opuestas, en el que desde época temprana, arrancan una serie de motivaciones inconscientes que intentan aflorar con el propósito de ocupar un espacio propio. Esta supuesta expansión de la voluntad, choca con las otras, provocando una alteración de la gobernabilidad, del carácter, la acción o el pensamiento.
Desde pequeños se nos educa en esa confrontación y el supuesto de sometimiento ante la imposición del gobierno del temperamento, que termina en mayor o menor medida por rebelarse contra dicha volición del control. En ese deseo de desequilibrar la balanza del lado individual se asientan los principios de independencias y autorealización personal.
El principio de la gobernabilidad surgiría como el acto continuo a la respuesta de imposición. Aunque parezca un pacto, se trataría más bien de un enfrentamiento, y ante la imposibilidad de victoria, de una rendición con el consenso de la impotencia humana para su desastibilidad.

Albert Gobó

"El entierro del siglo XX"

lunes, 16 de noviembre de 2009

La aspiración al momento

En los baúles dónde guardas los sellos,
dónde entierras las aspiraciones,
las palabras del secreto,

en olas irrenunciables,
y el rincón
inclinado,
en el pellizco de la idea,

permanente,
igual de desierto,
igualmente esperado,

en ese o eses no explicados,
con la tentación de caer,

pensativo,
al placer inútil,
al que frecuentan glorias ensimismadas,
los momentos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Modos de buscar la alegría

En cualquier tarde nostálgica donde te sientas ausente,
y la presencia del olvido vaya preservando su causa,
en las horas altas del desánimo y lo aburrido,
con las noticias amargas y el desaliento absoluto,
hay que buscar alguna vibración alegre,

en el esfuerzo y en el contagio de la sonrisa,
en la postura de un mimo,
el desenlace de un chiste,
en la presencia de lo absurdo.

La alegría que se encuentra en la ternura,
que está en el ridículo de la caída tonta,
o se cuela en las cosquillas,
debajo de las axilas,
la alegría de la actitud,
de la gracia,
del descojone
y en el insulto mal pronunciado,

la alegría en la huerta,
del sonido fugaz de un pedo irrisorio,
de una mirada cómplice,
de un disparate,
en todo se puede buscar una alegría.
pero sólo cuando atrás de todo,
se quiera abandonar lo triste.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Nos piden el carnet

Nos piden el carnet
A los jóvenes,
a los viejos,
con las gafas de sol
con los guantes blancos,
para no mancharse de nuestra realidad.

En las puertas,
en las entradas,
donde las barras libres
o en el baño de la droga.

Camuflados en el guardarropa,
detrás de las columnas,
en los exits de emergencias.

El triunfo de lo práctico

Sin entrar en polisemias ni definiciones, siento que la idea de triunfo, viene dado desde lo griego como una competición en la que uno pierde y otro gana, algo que obliga a confrontar como adversarios a las personas por un tema concreto.
En esta guisa de competitividad el triunfo de lo pragmático es ensalzado como un mecanismo de victoria, una táctica en la que los oponentes demuestran su inteligencia para llevarse el premio, en la que nos es dado el uso de la astucia, la perversión y otras nuevas nomenclaturas de lo práctico.

Ocurre que la supuesta exaltación a lo práctico hegemoniza incluso el discurso de la competitividad, priorizando el resultado sobre el proceso, y obviando el aprendizaje, recluído en lo innecesario por falta de tiempo ante el repetitivo y extenuante discurso de la practicidad. Esa anulación del valor en lo aprendido hace que se despierten de nuevo los mecanismos de usura, la astucia argumentada de los otros que obedecen a las prisas consensuadas en una falsa democracia de voluntades, que manda ejecutar a los que recargan de sentido cada proceso antes de llevarlo a cabo.
Para acabar, Aristóteles, decía: " se debe pensar con lentitud y actuar con prontitud". Esa practicidad de la conducta que hoy vivimos a mayor velocidad, está acabando con "el pensar con lentitud", ya no somos conscientes de ese pensamiento contrastado, cada vez más somos seguidores del pensamiento impuesto. Y por lógica, de la reacción de ese pensamiento, pero experimentado por nuestras maneras de ser.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Hem arribat tard

Ens deixaren entrar fins a la fí,
i varem passetjar
pel camí on rellisquen les llengües,
mentre el temps s´ofega en plors,
i les avingudes dels homes
invaeixen els carrerons
amb lletres de circunloquis,
i propagandes de flors.

Pensem que el tir de la raó,
ha perdut municions i tremolors,
com les hores mal entesses
que viuen solitaries e indefenses,
esperant a que algú les tregue,
del seus últims records.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La Violenta estupidez

Desestimados los perseguidores del patrón equivocado,
del loco,
al que une la claridad de ideas con la acción violenta,
al imbécil,
y retrasado, que te golpea con armas de engaño
al timador,
al proxeneta y al ladrón de objetos y felicidades,
al acusador,
que intenta aprovecharse con derribos fáciles
hasta que el débil se crece,
en la suma de las voces
y establece códigos con fronteras de respeto
y mejoras de intenciones de largo alcance.

El estúpido paga la cuenta,
siempre,
aunque cenen los olvidados
en las tumbas del recuerdo.

El remolino de la caída

Será un tarro destrozado,
la savia que desnace entre las bolsas,
que el oro rompe,
con el filo de la sangre
y el dolor ajeno,
arrastrando lo inútil,
al reciclado de la abundancia.

En la que ricos y pobres se mean,
en un juego de rimas mercenarias,
al tiro seco de un banco de piedra.
En la soledad de un parque sin hojas,
y un frío de manta,
dirás que los perdedores muerden las tempestades,
con su amanecer geriátrico,
con su aliento profanado por el goteo del riñón.

Con los agujeros engrandecidos,
y los charcos subterráneos del vientre,
embalsando el dolor.

El hambre en el estómago,
y el aire de hierro en el pulmón,
las esperanzas en el papel higiénico,
envolviendo el postre de los reos,
que reniegan de sus celdas.

El amor sin nosotros

¿existe el amor sin nosotros?
el que vive escondido en el tiempo,
oculto en la espera,
esperando una alarma,
que le empuje a amar,

¿le distes la oportunidad de hablar?
de enseñarte a vivir,
cómo los columpios sin movimiento,
que rompe el balanceo
nos hundimos en las piernas,
esperando la ternura
que sofoca el deseo

sin nosotros que dibujamos sentimientos,
¿habrá horizontes?
canciones para dos,
o lenguajes secretos,
y empatías en los demás ojos
que sienten del rechazo y el éxtasis
lo fugaz en el momento,
como nosotros.


La rodilla de la sonrisa

Definir y buscar, perder, en la alegría,
en la humillación por defenderse de la tristeza,
por encontrar la respuesta a la sonrisa,
en hincar la alabanza,
inclinarla,
al favor de cada día.
Sin que se arrodillen en usuras,
los sepultureros impasivos y siniestros,
al tú me matas,
que los convierte en asesinos,
El ánimo frío se dilata,
recae y se atraviesa,
domina el mundo del pésame,
y vuelca lo concurrido
de la nada contra el sueño.

Y la nada en pesadilla
y la amargura en embeleso.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Bailan las alas al sol

Bailan,
y caen,
las alas,
cuando ruge el sol,

bailan,
tímidas y atontadas,
con la fuerza que les despierta,

y termina en excitación.

Un éxtasis rotundo,
que tiembla,
se apaga y...
solloza y...
desaparece.

Y rebrota,
vuelve,
todo lo abrasa,
lo grita
y destroza,
lo agita,
hace temblar los pulsos,
que palpitan,
otra vez vuelve,
y quiere morder,
no descansa,
y duerme, pero ni sueña,
y ríe, pero ni sabe de felicidad,
goza,
y vuelve en sí en su pequeño alivio,
en el placer,
y en el deseo.

da las gracias,
descansa,

las alas se pliegan,
y se acurrucan
las sábanas
y el cuerpo.


Albert Gobó "El entierro del Siglo XX"

No se coman los calcetines

No sustituyan las manzanas por el tubo de escape,
ni le pongan sal a los calcetines,
no se arranquen las tuercas,
ni deshabiliten las mordeduras al cuello,

asegúrense de que les revisan el pijama,
antes de ir a dormir,
de que los troyanos, los vampiros y los frikis,
los ventiladores y los claxones están en off,

no se conviertan en ordenadores,
ni en cómics,
no coloreen los dibujos de blanco y negro,
si es factible y económico, ríanse de todo,
de su reflejo,
de su fario,
de sus desgracias si les hacen llorar,
pero con respeto,
y en el silencio de la cocina domotizada.

inventen insultos contemporáneos
que no esten en los diccionarios,
y esperen a que proliferen.
Pero principalmente, no se coman los calcetines.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Te me adelantas

Dando pasos con huellas que enseñan
con huellas que hablan,
por delante en el camino con tu voz
con tu voz descalza
presintiendo que te adelantas

me tiendes la mano con desconcierto,
y al aturdimiento le plantas ganas,
y vas con el riego de las mañanas
como si de repente te hubieras descubierto
avanzando solitaria.

Luego vienen los premios,
luego, más tarde, entre sustos,
el viento esconde las pisadas,
jugando al juego de adivinos
en el que sólo quedan las tardanzas.

Hombre////Mujer

En innatas conquistas ////// en sueños de conquistadores////
izando la bandera de esperanzas///// buscando barcos y marineros////
en el desentierro de tesoros///// con los collares de perlas///
en el consumo de pasiones//// en espera de los susurros calientes////

herido tantas veces//// silenciada tantas veces////
violento tanta veces //// olvidada tantas veces////
con la carga de la honradez en entredicho //// y los niños en el vientre////
la fuerza de la naturaleza en la palabra ///// y la naturaleza en la carne de mujer////

con los músculos de corazones latentes //// y los versos que besan el esfuerzo////
en el acto que cumple el vivir //// y la necesidad del amor inmenso.////

La madre que parió al mercado

Enemigo del transeúnte con melenas y peluca,
que lo mismo pierde en el vicio,
o bebe absenta con rodajas de limón,

enemigo del vacío,
de los imbéciles que siguen a los idiotas,
por el alambre del prejuicio,
y se montan en carruajes cilíndricos de penas,
enemistado con los mercados del todo a uno,
del dos por uno,
y otras multiplicaciones con ofertas
de restas que invierten en hurtos
y cestas
y huellas de ladrones,
con regalismos que cercenan
lo que cuestan recaudarlos.

¿Donde parió la madre este mercado?
Los hospitales de espíritus de perlas,
dieron a luz a sus crías infantiles,
al embiste del luto corneado
un ser de inmolación apátrida
necesario y malversante
enemigo de pobres y jodidamente necesario.

sábado, 7 de noviembre de 2009

EL SISTEMA PERFECTO: CAPITALISMO + COMUNISMO

Utopía se define como lugar soñado e inalcanzable, algo que vemos como un sueño irreal, nada más lejos de la imaginación. Pero yo me pregunto, ¿por que?, ¿por que hay gente que considera que un sistema político combinado es una utopía?
Las ONGS se equivocan, no hay que erradicar la pobreza, sino la riqueza. Acaso es una utopía que existan familias con capitales que superen miles de millones de euros con los que incluso se podrían comprar países enteros. El capitalismo debe tener límites, y esos límites se llaman franqueza, honestidad, humanidad... en cifras esa honestidad debería tener un número máximo, que permitiera avanzar tecnológicamente a la sociedad, que siguiera produciendo riqueza, dando trabajo, arreglando los desperfectos que le hemos causado al planeta, a las sociedades... y a su vez evitando que millones de personas sigan muriendo de hambre, o en la esclavitud, que sigan contrayendo enfermedades, muriendo en conflictos armados, que pierdan su patrimonio o su trabajo...
Todo eso se puede arreglar, pero para ello, debe cuestionarse que cualquier planteamiento no es pura utopía, si no el reflejo de que las soluciones nunca son aceptadas por todos por los meros intereses particulares.
Mi propuesta, a sabiendas de que la consideraran utópica analistas, empresarios, políticos, economistas,y un largo etcétera (como he dicho antes porque les dolería bastante no ser tan inmensamente millonarios), es crear el límite de la riqueza. Un grado de riqueza que oblige a todo multimillonario que posea más de 1.000.000 de euros a que tras esa cantidad estén obligados a depositar ese dinero en beneficio social, económico, ambiental, etcétera, creando un fondo monetario nacional para reparar y distribuir la riqueza. De esta manera, las cantidades que superen esas cifras deberían pasar a una reinversión de capital. Con esto cambiaríamos el concepto destructivo de querer ser milllonario (dejaría de ser un sentimiento egoísta y ególatra, para ser un sentimiento compartido)

Al decir adiós

Siempre me atraganto al despedirme, siempre. Al decir adiós, me parecen imposibles las palabras que prefieren esconderse en su cueva de miedos, donde las únicas cuerdas que se alteran desengrasan el sonido, en una sinfonía a medias.
Cuando digo adiós, se me enredan las vibraciones con el hasta luego, torpes palabrejas viajeras, que buscan acostarse con los furtivos rechazos del silencio.

Sin títulos

" Ni aunque vengas aquí, sabrias si te alejas"

Ví a un inmigrante sin maleta, sin papeles, sin zapatos,
caminando con una naranja en la mano,
recorriendo las huertas, ignorado,
con su pigmento de tierra y barros.

Hablaba sólo, iba sólo, amenazado por otros hombres,
hombres que te dan un número, talan árboles,
hacen papel, secan los calamares y hacen tinta,
te la venden y escriben qué eres.

Aquél inmigrante era cómo tú o yo,
en un país lejano.

Tenía sueños, familia, problemas, muy gordos, sí, muy gordos,
al despedirse decía buenas gracias y muchas tardes...
Lo que me hacía sonreír.

Aquél inmigrante huyó de la policia al verles venir.
Y aún así, no puedo escapar.
Se partió el espinazo, con las olas del estrecho.
Las manos y los pies, de estar bocaabajo en el camión...

Continuará...

Voz

Voz, si tu indeterminado sonido que escapa
supiera a veces que se pierde,
a veces que se guarda,
en las mentes, la piel o
en algunos rincones del alma,
evitarías salir con tus ruidos
a romper las emociones con palabras,
en los claroscuros del mañana.

En la silla coja...

Sin mecenas, me mezo,
en mi zaguán de centeno
con ventanas de ópalo
y mi techumbre de cielo.

Subo al canario,
a la repisa de aire,
con su ceniza de alas,
entre camposantos
y huertas de manzanas.

Que en su santa miel de madre,
rocía el sol con sus barbas
con mi cadena de parcas,
y sus canciones de padre.

La frontera del humor

Si dicen que dan el carnet de turista en la frontera que hay entre el humor y el rídiculo, entre el beso y la payasada o el tortazo y la caricia, me dirás cuál es el precio por pasearse en un país extranjero haciendo el tonto por una sonrisa benéfica, y que en cada paso que uno da, despistando el hambre, con su estrés de inodoro y su perfil de guadaña, se aleja con cosquillas en la mirada y su liviana lengua de palabras mágicas dando revés a la desgracia.

Extracto de Ganzfeld

Honorton, subió a su habitación, despasó la cortina y echó un vistazo por el balcón, la calle estaba cada vez más vacía, los gatos correteaban solitarios entre las escaleras de incendio y los coches, aunque pronto cambió la situación, repentinamente empezaron a aparecer hombres y mujeres con maletas, llevaban zapatos marrones y un billete de avión en el bolsillo, salían de las esquinas, las tiendas, los taxis, los paraguas o las sombras, por supuesto todos iban vestidos del revés, bastante desorientados fueron accediendo a sus respectivos hoteles. Allí estaban también Y griega, Delta, Omicron y el resto de letras del alfabeto griego, latino, cirílico, sánscrito y demás lenguas muertas y vivas del planeta. Nadie sabía a ciencia cierta porqué habían acudido a Gibraltar, sólo tenían ganas de tomar té y hablar de un sueño repetido hasta la saciedad. Más tarde subieron a sus habitaciones y empezaron a despasar las cortinas para mirar a la calle.
...

Dinamita vitamínica

La madreselva, que tiene redes, raíces e hijos revolucionarios, se convirtió en papel mojado, poblado de cartones y semáforos.:
Se acabaron las pitanzas trasnochadas, el gusto del buen vino, incluso el adjetivo bueno se escapó del diccionario. La tierra se tragó la soberbia del acero, el mar con sus olas naufragó entre los inmigrantes soñadores, la selva se hizo hija cuando la madre dormía su siesta.
Privados y partidistas trazaron fronteras en el espejo del aire con sus bolígrafos de promesas. Lanzaron sus orquestas al fondo del océano y sólo algunas burbujas de música salieron a respirar en medio del silencio.
Mientras, civilizaciones de hombres modernos siguen dinamitando el cielo con sus rótulos de ciencia, y sus mentiras de progreso.

Ensalada de petróleo

En el bar de la esquina sirven cosas raras, primero los postres, pastel de guindillas y metralla con pétalos, de los claveles que se cortaron para detener las balas sólo quedan los poemas escondidos entre las páginas, escondidos en las estanterías, huyendo de las guerras.
Para empezar, el bar de la esquina está vacío, aunque te sirven un menú delicioso porque la cocina es un laboratorio de cinco microescopios, dónde preparan platos de oxígeno con salsa carbonatada, pero sin duda lo mejor del bar de la esquina es el aceite de roca que usan para condimentar sus ensaladas, aceite de plancton que pacientemente durante millones de años ha estado esperando a que se inventaran los coches y se levantaran las refinerías, que se ha calentado entre cien y ciento treinta grados, para que los jeques árabes y las familias que cazaban indios, búfalos y perseguían dorados, se levantaran de sus letrinas y se comieran primero la ensalada y quitaran luego las flores.

Imposible no ser revolucionario

El Papa piensa en reformar el capitalismo
Camps niega los regalismos mientras miente en el parlamento
Berlusconi manipula los medios, se va de putas y acepta sobornos, si no los da.
La crisis aumenta el número de suicidios, el número de pobres, el número de parados, el número de "robos"...
El G-8 no se pone de acuerdo para reducir la contaminación ambiental.
Los sueldos bajan o se congelan. Crece la morosidad.
Los banqueros hablan de equilibrio cuando les han inyectado dinero a ellos pero no prestan, sino que requisan las viviendas de gente "insolvente".
Se habla del enorme sueldo de los políticos, pero los empresarios ganan hasta diez veces más que ellos y nadie les levanta la voz (atención un banco es una empresa).
Masacran a civiles en Honduras, China, Afganistan...
Manipulan la información en las elecciones (Argentina, Iran) mientras se desata una gripe mortífera o se vapulea la democracia.
La ley de costas está paralizada, mientras se han planteado 20.000.000 de nuevas viviendas.
Europa quiere hacer un cambio energético, pero pretende hacerlo de forma imperialisra, invadiendo el Sahara con paneles solares o construyendo centrales nucleares.
Se buscan agujeros para los estercoleros de residuos tóxicos a buen precio,riesgos: solamente destruye los acuíferos, mata la flora, la agricultura, la fauna autóctona y produce cancer...

Hay motivos de sobra para estar indignado... Si la gente no reacciona, al infierno con la gente, vivan las hormigas!

PERDON SR. POLÍTICO

En nombre de todos los ciudadanos sanos de esta nación:



Disculpeme sr. POLITICO por dudar de la honestidad de su palabra y de sus siempre ilegales acciones, hablo en representación de todos los ciudadanos sanos ética y moralmente de este país, le pido disculpas en primer lugar por votarle e incluso si finalmente no lo haga, por si pudiera hacerlo, en segundo lugar disculpeme por si le interrumpo en el desempeño de sus acciones, no es mi intención dificultarle en sus trámites y obligaciones diarias (robar, mentir, comprar a jueces, empresarios o demás seres sedientos de poder y dinero). Siento profundamente que piense que somos imbéciles, analfabetos o tontos del culo, en eso se equivoca, y si no tiempo al tiempo.

Perdone también que depositaramos nuestra confianza en usted, sabíamos lo grande que le venía el traje.
Disculpe nuestra ingenuidad por pensar que la justicia y la verdad son un bien universal,desgraciadamente algunos somos así de ingenuos en este país, descartamos que tipos de su calaña esten gobernandonos y poniendo las reglas, además le otorgamos inmunidad y no deberíamos cuestionar nada de lo que hace aunque sepamos que es usted una joya de la corrupción, la mentira y la manipulación mediática.
A título personal me encantaría saber a qué Universidad ha ido, para ir conociendo quienes serán nuestros futuros dirigentes, aceptar sus gustos y ahorrar para regalos, aunque gracias a sus amigos estoy sin trabajo, pero no se inquiete demasiado algo habrá en los cubos de basura que no han vaciado algunas de las miles de familia de esta honradísima nación a la que quiere tanto y a la que siempre le guiña un ojo en sus discursos capciosos.

Un saludo

Un ciudadano honrado

POEMA (secreto)

Noche en vela en el hotel de la calle,
Esperando el pájaro que va al sur,
En el sol y el palacio de hadas,
Sofá y cama,
Pan con aceite y jamón con naranjas.

Santa Cruz de campo que embriaga,
Horno de sonreír e indiferencia tallada.
Tú provocaste mis sueños,
Miedos a huir,
A acercarse a tus piernas de mármol

Cocinera de lava.

Mientras dormías mojada,
Te ofrecí azúcar con spaguettis,
Mientras soñaba ser padre de veinticinco hijos,
Bautizamos su silencio con letras.

A la ventana de huellas.

Odio que el amor mienta
Que el garlochi ignore estos versos
Que ganen siempre los mismos imbéciles
Tan contentos de predicar sin ejemplos.

Con sus gestos inmaculados,
Firmas sin esperanzas.
Maestranza viva y arrepentida,
bicheando por el destino.


Con tu cigarro y boca de Amelie
Diste forma al vestido,
Timbre a Verdi y me llevaste
de octubre a Noviembre.

Aún cuando no te comprendí,
Le diste
Al cante hondo taconazos y trompeta,

Por cuanto mi mayor logro fue verte reír,
Después de subir en ascensores de aire,
Después, mucho más tarde,
de haber llorado.

Sin humor, diligencia y otros catarros

Al frío nocturno de los sustos, le diste calabacines rellenos
al rediós de las mancuernas gráciles
al esmirriado lacayo de ojos dilatados con pupilas negras
le golpeaste en el amor

la sanidad general de tus mordeduras
se pelea en una corriente esquiva


sin flotador, sin traje de buzo
ingenias torbellinos de maleza
saltos y cascadas al balcón tullido
masacre de promesas en filetes

se acuestan entre calaveras
con flores en los párpados.

Incienso de limón

Quemado lo ácido, lo amargo se disuelve.

Los tarros dulces de melocotón, llenos de un néctar de azúcar siempre apetecible para llevar a la boca, se convierten en el saboreo de naves de miel en un mar de sales, en el paladar de la lengua sedienta que se contrae y agrieta con la piel del limón.

Las noches amargas, que se disipan en los húmedos sudores de las doce campanadas a medio despertar del sueño, a medio entrar en él, son como esas incineraciones del limón, que acaban incendiadas a golpes de agua, extinguiendo el sofoco del regusto a limonero o del trago de cerveza, en una caída amarga en el estanque de la garganta.

Comicios para retrasados

Los pueblos sin payasos, se columpian entre horteras lidiadores de toros viejos y confettis con olor a whisky . Son como aldeas celtíberas, amuralladas en su solemne belleza y su rectífera perfección, en una ruina democrática donde la restauración de las casuchas se lleva a cabo con criterios de caciques y el humor malintencionado de los reinados del alcalde ejecutan malabarismos macabros contra la solera del pueblerino. Medio contento con las breas, el caldo tibio y espumoso, la copa de media tarde en su hora de la siesta. Porque la panocha se cuela en los recios e inexplorados bolsillos, que meticulosamente, se preparan comicios sin perder el respeto por la profesión de payaso de circo, en los que urnas de plástico recaudan votos, papeles doblados, de la voz del pueblo. Hinojosas celebraciones que interrumpen el consumo televisivo o la hora del cloroformo para tan invariables resultados.

Jarro de hielo


De maneras estúpidas para comenzar el día, hay infinidad. De frenesís revosantes, lucha de mosquitos contra almohadas con golpes de puñal al aire. Peinando el cuarto ataviado de sudorizantes motas de antónimas fragancias, que sin más se evaporan con los primeros rayos del sol, asiduos a entrar por la ventana.De falsa costumbre, inverosímil conducta y añico vituperio. Para sentirse sin el aliento a hielo en jarro de barro cocido, que corta el pelo en refriegas diarias, con las mañanas de oficios esclavos, de retribuciones injustas y lloriqueos con lagañas.

Nos robaron el otoño

Trajeron las piedras del arroyo con sus ranas verdes,
al ceodos de los humos
con su dedal de acero
regalos y descuento en estaciones
de sol tropical y chapoteo.

Extendieron el cheque en la tierra herida,
manteando con hormigones la hierba,
ayer campos de limos
hoy vergeles de libélulas

nos robaron el otoño con su cara tapada,
lección primera del atraco hipotecado.

Maldición de romanticismos que ensayan
sus nostalgias en días tímidos.

Me haces

sin tí...

enjaulo el frío a despedidas
y fortalezas del hoy envenenado

dulces bailes al alza de los labios
naciendo al calor de los alagos

rojizo el hoy,
sonrojeando

me haces mil,
en oros y paños

calor de madre, amor de amante
sin tí no soy ni el mencionarme...

Encaje en la callenoche

Suelo del sueño que el hada pisa
en nados de farolas y cristales
dueños de inventos de la callenoche
dando voces,
y gritos sin verdades.

Ojos de mar sin navegantes
flotando en bares de orilla a orilla,
brincos las barandas con sus bailes
encallando luces
a las islas solitarias.

Barcos rudos parten en viajes
a danzas y risas y saudades,
mensajes sin versos ni botellas
anclan sus dedos
en ristres de cabales.

Duerme La nochecalle, duerme,
descansa.
bosteza música el mar,
se estira el sol en los balcones.

Palabrarista de jijijis

...quitame los estornudos, guardatelos,
dame, dame, dame
risas con el repatriador del quitapolvo
tocame los pies con tus soplidos
sopla sopla sopla
con viento mayor mi caracola

giro la pelota, la pelota vive
viene va volando
vuela,vuelva, salva
la luna loba
al sol nublado

vístase señorita de albornoces
con su pijama de cuentos
o me pongo tonto de garrote
y feto ogro y sapo
o colorón colorado.

Boloño partiturico

Hemos sido el rebelde que muere apaleado
la porra del fascista mercenario
al golpe de la muchedumbre cabreada
el coctel y el desplome de los muros.

Gigantes de piedra del dinero mancillado,
astracán patético del martillo y la rosa,
jardinero rico del lacayo puteado.

La sangre indefensa que se escurre
al frío manar de las reclamas,
puñal de genes dormitantes
duelo cerril de los cenáculos.

Ensayistas del rincón olvidadizo
que tumban cruces de granito almibarado.
No nos quitan las lagañas quien las tiene,
nos abaten los peones con disparos.

UN Saltacharcos lunático dice tonterías innecesarias

Ayer recibí la noticia de mi adopción, tenía los días cuarteados en mi recuerdo infantil, pastiche de saber lo que no sabía, de mentir en lo que era cierto, tartaleando estaba día sí y día también. Dijeron que iba con los deberes hechos a todo salón del mundo, hospitales, bibliotecas enormes de campanarios librescos y personas con papeles de arte y ensayo, entraban en mis horas con banderas y sus sábanas inmaculadas para honrar al patriotismo pinturesco.
Yo fuí pequeño, aún lo soy, con la nube marrón lloviendome en la cabeza, en mi particular monzón me quedo quieto y se hacen charcos que voy saltando. digo esto y aquello, memeces sin voz de mando. Mientras salto y salto de barro en piedra, a veces callo, a veces canto.

La descomunal historia del pirata cobarde

Naufragante estuve en el mar de China, iba con una balsa de residuos y una vela hinchando a ventoleras
con el bufido del desaliento plutónico, me perdía para siempre entre olas de edificios de cien metros, me ahogaba, sin remedio a que sirenas del océano me abrazaran con escamas en las manos del sueño. Subido estuve al carro de mi muerte, con corceles endiablados galopando hacia el infierno de los mares y el averno catenario. Allí, precisamente me pudo rescatar un pirata de los de antes. Con vestido triturado y con barba en medio cuerpo, piel de foca y ojos de timoneles polvorientos. El canalla medía con exasperación la dirección de la palabra, chupaba el dedo y lo levantaba al aire húmedo, resfriando la saliva al tiempo que hacía abordajes con las cejas.
El muy cobarde me dejó sólo y a la deriva, con su yate de veinte esloras, navegando al soliloquio de los difuntos héroes que pierden la vida en sus gestas equinoccionales.

El pirata cobarde se fue huyendo. Vivía enterrando estraperlos que iba robando. El pirata cobarde murió en una isla. Nadie cabó su tumba. Ni lloró en su entierro.

Salvador Obama

Africa amamanta al niño mundo
oasis animalario de edén famélico
de sus pechos aborígenes beben leche,
ríos y tribus, jóvenes y viejos.

En la casa Blanca,
al tiempo herido,
se Baila moviendo el ulunbucu,
timbales al corazón de los chamanes.
Que Cantan mezclando el candomblé
replicando métricas de Gaia
de orixás y panteones
en las líneas de la Umbanda.

Aun quedan semillas en los platos

Estuve sobre el mantel del humus
esponjoso, siempre caminando.
Comiendo cuchillos con los dientes
limpiando las migas de los amos.

Me guardé linternas, bastones y rellanos,
que al caminar van rompiendo bosques
saliendo de riscos sin brazos
y piedras con bigotes de enanos.

Cantaba a la jacaranda y al ditirambo
un silbido de abejas
con sombrero de bayas y frutas del campo.

Me hice chaleco en la roca.
de cama el pasto,
y aún siento por hoy,
alegramente ir saltando descalzo.

Sé que a veces te olvido en la penumbra de los callejones

A media luz del candil de farolas y velas
te olvido en la niebla del vaho con la falda en las caderas,
y los clínexs sangrando en bolsos
madrugan chupando el hielo
rompiendo alientos en las carteras.

Al despieze de los barrios sucios
venden kilos de carne en el mercado
sexo y algodones en sartenes sin fuego.
Tabaco pegado a los labios de esponja
Sujetan el cáncer bolsas de atascos.

Mosquitos bebiendo en tequila frío
cortan las muñecas a navajazos.
Sin tiempo, el aire a la retina llora
adioses que ríen perlas.

Baile del incendio

Caminas por aceras con tus huellas tramposas,
retando al viento,
sobre cenizas que vuelan.

Al baile del incendio,
diste compás de llamas,
magma del monte Venus.

Bruma en besos del labio sueño
envuelven tus cortejos involuntarios.

Tan rápidamente que congelas el tiempo,
en cosquillas de susurros y caramelo.

Sal de "Malcontento"

Vistete con miel y ungüento en las horas amargas del día,
quítate las ropas de sátrapa enrabietado,
ponte fieltro y piel,
y ajuar de liras.

Tu sacrificio es un agujero en los pechos ennegrecidos,
bronquios talados por la ira,
Sala de espera del maniconio,
que al brazo roto,
cosías vida.

Mal fario el que vive en ciudades grises con edificios recios,
respirando oxígeno de granito y piedra,
que al campo alegre, las sonrisas huellen,
y la dicha sale
a beber su risa.

Melancolía

Hay días nublados en la vida que piensas
que algo sobra de mí en este mundo,
que acaban supurando en heridas solitarias,
profundas heridas en las que nadie inventa gasas.

Hay días que parecen noches amargas,
en el que las lágrimas huyen solas,
se van de los ojos porque salen tristes a inundar la cara.
Encuentran los dolores pasajeros, la sonrisa rota
y se ahogan en el llanto de los labios.

Hay días que no sabes estar vivo,
y si vives, no sabes si es un sueño.

Días silenciosos,
días del abecedario de la tristeza,
días conmovidos por la pena,
días que esperan un día nuevo.

La culpa infinita

Dicen de mercados donde cambian monedas por sonrisas,
tiendas en genocidios de alegrías,
en que arrancan sus pétalos floridos las mentiras.

Cambian el vuelo sus pájaros de fuego,
esquivando tótems de hierro y de cemento.

Dicen de mercenarios que odian la inocencia,
sinarcas y alquimistas del tiempo y oro,
que ahogan infancias en los bolsillos.

Creen de verdad que venden flores,
pero siembran desgracia en campos de minas.

Quienes huyen y se alejan

Que se esconden en zulos hipotéticos
de paredes de cinimismo y venas cómicas,
cáncer de la poción almacenado,
pebetero al que acuden los cobardes soñadores.

quienes huyen y se alejan,
proclaman suya la verdad del acto sincero,
que al sudor de los veredictos
se van los gigantes al patio trasero.

Hay quienes sueñan el mundo nuevo,
colonizar planetas con estrellas,
ícaros con sus alas de cera,
que se ocultan bajo su manta de miedo.

Manual para equivocarse correctamente

No se equivoquen, no hay manuales para errar.

Si los hubiera, las compañías de seguros recibirían demandas a raudales,
los abogados, los médicos, los psiquiatras, se frotarían las manos si los siguieran,
la coherencia quedaría al servicio de la estupidez,
y la política al mando de la corrupción.

Si hubiera instrucciones para equivocarse,
se acabarían las excusas de las deficiencias,
la felicidad sería un bicho anárquico,
que comería himnos, medallas y banderas.

Se quedarían sin puntuación los examenes,
sin salarios los currelas,
perderíamos los consejos para siempre,
y a los refraneros los veríamos entre rejas.

...


Continuará...

No hay flores entre tus dedos

Cuesta creer que fueras jardinera
de palacios con balcones que miran al otoño,
cosechante de estigmas y pistilos,
tejedora de fíbulas y carpelos.

Cuesta imaginar que fueras nota musical,
que se pierde en la melodía con el viento,
celestial adagio del diablo que inunda el cielo,
en cantos, voces y susurros al ladín ciego.

Cuesta saber que tuvieras sed en primavera,
y pidieras perfumes de Edelweis en cada gesta,

Del beso a la corola te llevaste un poema por verso,
Al pedículo maldito, ilusión y gineceo,
Polen que la mano siembra,
cuando no quedan flores entre los dedos.

El funeral del libro

Tantas palabras escritas
poemas en membranas de los bosques,
pergaminos, códex y vitelas,
De China a Gutemberg,
de biblioteca en biblioteca,
recogiendo sentires y pensamientos,
tachones y sílabas en arabescos.
Para acabar donde acaban los olvidados,
en las estanterías de los museos.

De Frankfurt al futuro de la ciencia,
tecnología que asesina artesanía,
editorial de sepultureros
y adalid consumista de cowboys.

Por cada página un minuto de silencio,
al salón de las reflexiones
la vorágine humana de los tiempos,
llorarían hombres, mujeres y naciones.

Poetas, escritores, ensayistas y monjes.
Escuelas, hospitales, Iglesias desiertas
romperían sus estantes vacíos.
Ecos que al pasado pueblan de esqueletos.

La tintinábula del campanario

Si el embalse donde bucean los pueblos románicos se secara,
harían una autovia por encima del campanario,
donde taxis amarillos tocaran el carillón,
y se sumergieran en zambullidos las espadañas.

Al pináculo le clavarían un semáforo,
mientras los pasos de cebra se fueran borrando,
los barcos serían cisnes translánticos,
al que los niños pobres al lomo,
entre orillas de montañas y timonel en mano
volarían navegando.

Nadie sabe si allí sigue enterrado,
solo cuando no llueve se asoma,
con su techo de granito,
dando el repique a la mesnada.
La tintinábula del parroquiano.

Se busca empleo

Harto de las colas del paro,
de los servicios sin empleo
y las horas puntas (y sin la ene)
que va rompiendo los huevos.

Cansado de los cajeros automáticos,
del atasco y las letras del c-o-c-h-e.
El grito de los niños
y las ofertas de los móviles
que van descosiendo el monedero.

De comer omelettes francesas y ver los telediarios
de las lluvias, de la gota fría,
que sin compasión gotea
sobre currículums inventados
con instinto superviviente.

Vas por la calle esquivando las caras de pena,
con las llaves de casa en los bolsillos,
apuntándole a los ojos,
disparando invisibles balas de rabia,
a tus rivales de miserias.

Si el café sabe a amargura, es porque
Uno a uno, van cayendo, sin contusiones
las marionetas de azúcar con sus hilos,
y reponiendo a los esclavos,
van y llegan banqueros, timadores y empresarios.

Se alquila País, (cultivable y en estado salvaje).

La FAO le dijo a la ONU que las ONGS sobran,
que al final todo será una S.A. de la tierra.
crudo negro del suelo que mancha,
escampando lotes de hectáreas.

El contrato que los países negocian,
encarece las esperanzas,

Al cultivo de soja le suman ceros,
igual que a la caña de azúcar, al maíz y las vacas,

El niño globo (poema infantil)

El niño globo vuela con prisa por el aire,
tirando de la cuerda,
ligero como el gas,
tocando el claxón de su platillo flotante.

Helicopteros, padres asustados y reporteros,
creen que al niño ya no le gusta la tierra,
que se ha escapado para volar con las nubes,
en su despegue de juegos.

El niño globo se ha hecho un columpio en el cielo,
toboganes y balancines, muelles y areneros.
El niño no quiere bajar,
prefiere que suban todos,
los que le enseñaron a viajar,
por su mundo de sueños.

Se cae la clepsidra

En el tanatorio del abrazo de arenas,
y la sotana con su hacha de guerra,
sofríen el embudo cien jorobados pedestales,
que acuchillan con sus dedos siseantes
el sosiego de los moribundos.

La llenaron de vino y ácido,
intoxicando los pozos del beber
y sin mucha sed, la mezclaron con los granos.

Ahora la clepsidra es de barro,
y el tiempo endurecido,
siente que cae
porque parece que todo se ha perdido.

Si la música hablase

Cantaría una canción de cuna cada suspiro,
y diría revoltoso al tiempo que contento,
un abrazo al do,
una caricia el re,
un beso, la sinfonía entera en los labios del incendio.

Al estremecer la piel,
dejaría caer gotas en una cascada,
lo trémulo del ser.

Y la música repetiría voz en alto,
que la suma de cada canción,
resulta indivisible por cada encuentro.

Llorando al despertar de nuestros días,
si las notas hablasen,
serían enteramente tuyas.
Como la luna al violín
viajando en éxodos al sentimiento.

Inmolación del sueño

Mientras, vas saltando zancadillas
tocando a cada puerta,
girando los pomos,
haciendo de la mirilla un catalejo,
cambiando papeles por sardinas.
Cantando en cada libación,
a los borrachos que se acercan escupiendo.

Y piensas que una palabra es un avión de letras,
sin líderes pilotando los acentos.
ni diretes de mecha y dinamitas
en los que usas hipocampos de escollera,
para quitarte el sonrojo,
de fabricar tus manchurias y utopías.

Potaje de veredictos

Sustituyo el castillo de naipes que cosió la abuela,
por la sopa de whisky y los espejos felinos,
que cantan como sirenas,

Cambio el limón del tequila,
por el billete de cien premios que no encuentra cambio,
ni en las calles de harina,
ni en las tragaperras.

Rompo el abrazo con el cólera,
a trompazos y veredictos sin esfuerzos,
que con el reloj y su tic tac,
y el gallo del albacea suena.

Al final, la carcajada destroza la sonrisa,
y el juez se afeita el bigote,
mientras Ariadna desteje el traje,
y la abuela quita el mantel a toda prisa.

Tracas y tramussos

Hay conciertos heavies que huelen a porro,
y juicios públicos en las camas,
abogados que defienden el cuello,
y tijeras que cortan las corbatas.

Hay músicas de fiesta por las callejuelas,
mujeres con los labios mordidos,
y tracas y tramussos que siembran la tierra.

Hay niños que imitan a los abuelos,
que van por ahí danzando entre carretas,
cantando al pueblo llano,
sus chanzas y refriegas.

Al caminante turbado le duelen los tímpanos,
de escuchar gritos y abusos.
Mientras el espectador se suena los mocos,
Los burros dejan de ir en carrozas,
y en los mesones se agota el vino.

Laberinto mundo

Vas perdida cruzando fronteras, buscando almas incompletas,
palpando los muros de hiedra que clavan sus venenos,
sintiendo al amor umbilical,
que se extravía en los ojos.

Con el puño herido golpeas los labios,
y a la lengua vuelcas tus palabras de inocencia.

Al caído le fuerzas levantarse,
al solitario, a lomo partido cargas de magia.
Arrancas con tus pellizcos briznas de estrella
que caen para alegrar al niño triste.

El laberinto mundo duerme en tu pecho,
y das de mamar al mundo entero,
y cantas la nana para que sueñe.

al beso lucero del verso libre.

¿Un donativo para la conciencia?

Castigo a la gente cruel que vomita sus problemas
en mi tiesto de paciencia,
rellenándolo de torpeza y sofismos indulgentes,
plantadole al pie del Olmo un cybernáculo,
al que roban madera y ceniza
y monedas de plomo.

Nada de perdones que los miserables rían,
como en mí nada de ser útiles mis vacíos,
ennegrezco en sus dádivas de chulería,
manipulaciones del veto y la alegría.

Que sus limosnas - ya lo sé- dan para seguir ebrio,
y para escribir insultos en los cigarros,
y en su decoro de altanero y postín encanto,
me fumo chupando el dedo,
sus donativos de mirra y escarnio.

La mentira amistosa del golpecito de espalda

Una palmada a veces es el preludio del navajazo,
con tortura cariñosa y sonrisa de careta,
donde moradores esteparios y chupadores del aliento,
se afilan las garras de bronca y traición,
allí están los que piensan tirarte al barro,
con sus discursos de amistad y honra,
con los papeles de la jodida canción,
te dan un apretón con sus manos de lija,
y te despiden del mundo con sonrisa de fiebre.

En el limbo de los desarraigados te esperan
con los ojos hambrientos de consuelo,
llamando al penúltimo imbécil por su nombre,
al que sellan con un beso ardiendo en la frente,
en la calma de la franquicia tumbada,
los que con sinceridad te giran al socorro,
en su no olvidar de lecturas sonrientes.

Como meter un pez en una bombilla

"Probablemente el pez que se deje meter en una bombilla no tendrá aprehensión a nadar en el aire. Tampoco tendrá miedo a que enciendan o apaguen la luz para verlo en su minúsculo y luminoso acuario de electricidad, ante la inseguridad de que no escape cuando se fundan los plomos en la constancia de los apagones, en la noche de tormentas que obliga a caminar con velas. El pez que viva en una bombilla, ha de rozar una voluntad ingenua y enfermiza, sin caer en el deseo constante de la fuga, y reducir aun más su memoria, hasta el mínimo inconsciente del pensamiento oprimido, sin puertas ni cerrojos, condenado a vivir en paralelo a su reducto de engaño.

Una albóndiga en el café

El café que permanece solitario, sin trozos de galleta, ni azúcar o leche flotando en la taza, quizás ignore el sabor que le confiere una albóndiga, el impoluto reflejo ordinario, nadando con sus grasas a la deriva entre orillas de cerámica.
Sabiendo que la carnosa albóndiga, que es de perejil, no tiene bandera alguna clavada en la sesera, que en su canto de patria chica flota en un café de tres al cuarto, tal vez se hunda, sin remisión, amargamente, para tocar con su torso el fracaso de bucear en un paladar, recio y vano, tirano, maloliente y sin frontera.

Colapso

Incapacidad de ser breve,
de destruir fuentes donde los cisnes bailan,
de no llegar a tiempo a ningún lugar pensado,
ni a ningún reducto del dolor sentido.

Acumulado en los pensamientos,
del querer hacerlo todo sin obstáculos,
que aceleran el fluido de las venas,
y desbordan en asfixias repentinas.

Siendo y siendo y volviendo en rutina de memorias,
choques del vivir arrepentido.
mordaza en arenas y fango yermo
en rudos jaques de la ciénaga asesina.

Mientras el loco grita,
en su riqueza inoportuna sin resolver,
El asfalto hombre de roca emotiva,
pica su martillo contra él mismo,
sin arrancarse la gravilla,
va y se quita con sus lágrimas de pozo,
lenta y suavemente,
la risa.

Antes del lamento

Se arañan las vocales,
tristes y rotas y perdidas,
se va el aire del pulmon del aliento mudo,
se visten los reflejos con miradas afligidas,
la voz se parte en ruidos que no hablan.

La traducción de la lágrima sin diccionarios,
mama del alma su fuga introvertida,
las manos tapan tu rostro ogro,
mientras se cortan,
con afilados cortapisas,
la dignidad humana y el gozo sonriente.

Antes del lamento se recuerda,
todas las veces que valieron la pena,
los ahogos inherentes,
y los señuelos felices,
el atajo del calor mundano,
el vuelo a los cielos del abrazo.

Lluvia de balas en mayo

Hay paraguas para la lluvia de mayos que gotean,
como voces argelinas en la tumba del Sena,

Son los sometidos al silencio.

Que con su espíritu de goma,
borran y soplan las fronteras
que al compás de las notas descompuestas
claman nuevos rastros que la rabia balancea.

Gimen al lado de las flores con su hierro de yunques,
la bayoneta de estiércol y libertades,
al golpe lo que es el cambio,
y al cambio lo que es la vida.

Hay protestas en los barracones
a los que acuden himnos de boquillas,
banderas de enojos sin descanso,
soldados y obreros con familias.

Hay acciones que quitan el hipo proletario.

Hipos al adiós de ciudades ateas,
acuñan tambores en los cafés de siempre,
que con los discursos de hedores pacificistas
mojan sus meriendas los reyes.

Lloran con sus tintineos los tanques y cañones

y lloran también por menos que se empeñen,
los que creen vivir amando en odios permeables.

El ejército de los vencedores

Nacen diamantes en la metralla de las guerras
niños de algodón y azúcar,
cachorros innobles del azar funesto,
que compran los sueños en las tiendas de ortopedia.

Sin balones con los que jugar al futbol,
sin piernas, ni brazos, ni voz para cantarle al mundo.
Que sus vergüenzas se comprometen al odio
y sus sonrisas al deseo de ganar sus guerras.

Son ejércitos de vencedores,
pueblos de laboratorio de los egos,
donde se siembra la violencia
y se cosechan cadáveres ....

Su razón de vida es la inocencia
obra poética de la alegría,
al que ningún misil llega,
ni a rozar con su ...

De cada mundo endeble nace una roca

Como inquieto,
al sucumbir en inercias me quedé huérfano de mí,
mientras, seguías burlándote con máscaras de líquen,
sin lenguas,
con labios rutilantes,
en los que guardas besos exclusivos para los mártires,
ídolos del lamento invisible
y el sentir enlatado en madejas con cuadrículas de luz.

Solamente,
el empeño al pedir constantemente una escalera,
al trepar en harmonias de podiums vacíos,
cubren las lisonjas con sus medallas de la fiesta en el ombligo,
con sus cosquillas mañaneras,
y su farándula de lirios flotantes en las piscinas,
que nada con su piel de vino
y sus patitos amarillos que hacen carreras
al tiempo que dispara rayos el sol
mientras la luna se acuesta.

g

Acabo de creer una esperanza,
me metí en un bosque de encinas,
en una casa de magias,
me esperaba un plato de leche,
un trozo de pan y bayas,
la luna me miraba,
le venían haciendo un traje,
con los aullidos de las manadas
iban los lobos dialogando con las estrellas.
A Júpiter le besaba Venus,
Marte nadaba en el estanque de ranas,
el viento jugaba con los anillos
con las piedrecitas de la vía Láctea.

Se han pronunciado tantas palabras....

Se han pronunciado tantas palabras....

... que el almanaque de la lengua se quedó sin cuerdas,
las vocales que apelmazan consonantes,
caminan desiertas,

su sentido tendió alfileres a la mano,
con finales que al convenio le plantaba titubeos
al borracho enredos y claroscuros filosóficos,
al ebrio, nostalgias terapéuticas del descalabro,
a los seres normales les cogió el tedio,
a los subnormales las apetencias capitales que acaban en rejas.

Al enamorado versos transparentales,
al niño, cuentos de viejas.
palabras que hacen cosquillas se dijeron cerca de las axilas,
con los labios de suspiros
y con las trampas abiertas.

Se han dicho tantas verdades,
en tantos idiomas,
con punterías tan finas,
que las mentiras suenan a chistes incumplidos.
Y las palabras de notas musicales
a estruendos de discursos en los terrados.

Porque hay palabras innecesarias que provocan infartos,
y palabras adivinadas con la mirada,
silencios que pertenecen al diálogo del alma,
y sentires que se pronuncian a toque de magia.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

... el peluquero armenio...

Poema al peluquero armenio de Stratigou Makrigianni (Atenas)

Si vas a Atenas para quitarte el pelo,
hay un hombre casi ciego,
hay un pobre hombre aprendiz a bueno,
que esquilma los pecados con tristezas,
y cuenta sus aventuras de éxodos y abandonos,
entre el afilo de sus cuchillas.

El viejo peluquero es el hijo de los locos,
y en su reguero de fotos,
y en su patria de cucarachas,
o en su mano de limosnas,
desfilan los ocres apagados de los retoños.

El viejo peluquero no anda quitando pelos,
él, en su sinceridad de lástima,
se cubre de nieblas las gafas con los lloros,
y más que te corta, adivina dónde para la cabeza.
y por dónde han de morir los cabellos insurrectos.

La luz que llega de la calle,
el agua de la lluvia que recoge en cubos,
son su reflejo suplicante de aforismos,
quizás porque sus tijeras exculpan las dudas
o porque sus arrugas levanten piedras.
Se pierde la vida en sus recuerdos.

Y se sufragan con réplicas, los desalientos que soplan de Armenia.

Hay maldiciones....

Hay maldiciones en los besos que beben cafés amargos,
estanques inconexos del salto sobre el cenicero,
del baño en el paraguas bocabajo,
convaleciente de sueños,

hay requerimientos de promesas en las estrellas,
de unir las manos y los dedos
con el susurro de los labios
enganchándose a lo eterno.

de tantas horas separándonos por las prisas,
en el ancho anticiclón del desierto,
y en noches despejadas de poemas,
en recientes palpitares risueños.

La caja del reset con su botón de reinicios desgastados,
se apretó tantas veces,
que los cometas se pararon,
y lo más es que el tiempo de los siempres,
esperan a olvidar sus anteayeres despistados.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Tributo a la barbarie

Habéis regado con nuestra sangre cada patio,
con uniformes y quincallas de masacres,
hacinantes del odio,
apartábais la vista indulgente de los ojos,
y nos vendíais la paz.

De los escombros de la ira,
os aseguro que se levantaran los pueblos silenciados,
y en su noche de ofrendas,
clamaran sanaciones a vuestro jardín de disparos.

Vosotros que Vivís enganchados a redes de progreso,
en papeles halógenos de entierro nuclear.

Tenéis los días contados,
Porque desde hoy las noches de calma,
pararan mientras aquí sigan habiendo infancias,
mientras ningún rasguño, ni ninguna lágrima,
ni ningún adiós sea enterrado.

Volved a esa casa de envidias a las que llamais bienestar,
y tomad del aliento mudo un café de velas,
porque las entrañas del otro mundo,
rugen por vengar sus sueños defenestrados.


Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Si me voy y desaparezco

¿Que escusa inventaría si me voy y desaparezco?
si no estoy y me borro,
si en el fracasante asomo, me esfumo,
si me lanzo
o caigo al vacío de un todo,
en los brazos que conquistan la niebla,
o en la fiebre del ninguno
si me tropiezo con el miedo,
y me dirijo a las esquinas del susurro,
y me encierro,
y me abandono,

que pasa si no me ves nunca,
mientras me buscas en tus recuerdos,
si me escondo,
y me escurro en tus nostalgias de odas,
¿que le dirías al epitafio que se deshoja?,
si me voy y me alejo,
si no me dejo coger,
ni tocarme,
ni oirme cuando te hable,
¿que pasaría entonces?
cuando desciendan las hojas en otoño
y te enrede en su alfombra
y compruebes que ya me he ído.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Ocurre que se vive sin infancias...

Ocurre que se vive sin infancias...

DEMASIADO TIEMPO
Que se llama al niño a jugar con guerras
batallas y traumas,
tanques y balas,
que se pide canjear los muñecos,
de peonzas acorazadas
al embiste de archipiélagos
y a la bandada del soldado,

LOS ENREDAN COMO PECES
aún así hay maestros con paciencias inhumanas,
las que perdieron en las risas,
los infantes del tambor hospitalario,
con sus trabalenguas de aprecio.

PERO CASI SIEMPRE
Ocurre que se vive en tiranías de infamia,
fácilmente, como en las trincheras,
en las que desfilan las guadañas.

POR DESGRACIA
Y tan aprisa,
vuelan empañados los años del despiece,
que al dolor le friegan lijas,
y trueques de discursos,
subliman los deseos
al mezquino tropel de la muerte.

PIERDEN
Cuando uno se gira,
y ve que la inocencia lleva una pistola,
mientras una bala te apuntala en la mejilla.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Después que digan lo que quieran... (discurso de X Floripondio para entrar en la "banda de los suicidas")

"Hemos pasado de tirar muros a levantar estadios de fútbol, de la antigua escuela a la Bolonia de másteres, de la nouvelle vague a Amelie, de Joan Baez a cantar con Manu Chao alguna especie de melancolía de revoluciones que narcotizan las pantallas lcd con las jodidas marañas sociales del 2.0.
Nos venden el humo como a las princesas de los cuentos su príncipe azul mientras lo rojo se silencia, lo verde se tala y lo negro mancha las costas y esclaviza a los países. Y con el mismo frasco, sin derramas, del carpem morituri de la hoja de hierba con sus fresas silvestres te lo sirven para consumo individualizado y archimoderno, de paso te dan un dni electrónico para que estallen los electrodos en sus pintadas conceptuales mientras buscan algún punto g no descubierto por los sexólogos que pueda llevarte más allá de los paraísos que anuncian los fiscales del tío Gilito.
Si te levantas por las mañanas y vives cerca de la oficina del paro, empieza por deprimirte con paciencia haciendo hincapié en que los hay que no distinguen el despido del atraco, la hipoteca de la nacionalidad o las letras del garabato. Para eso tomate un café de los de antes, quema un periódico que hable de estadísticas con balanzas de pago y gráficos de montaña rusa con grupos inversores que nunca te darán un trabajo y aprende a rezar de rodillas a la tele, mientras te quitas el parche del ojo y apuestas lo que tienes a que llegas a fín de mes. Si no alcanzas, siempre estas a tiempo de pedir un préstamo a algún banco inmobiliario con fondos sociales de repercusiones antimorales.Mucha mierda."

X Floripondio (1 de enero de 2009)

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Limitracciones a los bistrujos

Y te minan con sus amigabilidades
embotadas en un cerebronial de adulaciones
y en la escala del diez te olvidas
que el cero es el estado límite
donde viven los bistrujos.

Y los bistrujos son esos individuos
jadeantes de colores y brindis
obsesionados con desfilar delante tuyo,
que siempre andan detrás de los coches,
y creen tener el derecho a ser amigos
cuando se preocupan falsamente
y te preguntan ¿como estas colega?,
y en verdad presientes que se están ríendo.

A los seres de la bistrujia se les pone limitracciones,
un imán que les desengallite,
y una tuerca que les flagele
sus tentativas de morder las flaquezas,
porque en su indigestión les viene la cuentaracha,
de escorbutar el pulgar con sus dedos de guasones.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Un jardín en la nevera

Las flores amarillas también florecen en los frigoríficos,
lo mismo que en los calzoncillos de cartón,
la leche se vierte en la huevera,
y hay un derramamiento de tomate
que se rompe y repiquetea,
sobre el corazón del repollo
y sobre la alcachofa extraterrestre
y el tubérculo florido
que crece y crece,
como el humus salvaje,
haciendo alfombras con la levadura,
y mareas negras con la cocacola.

Si llamo al national geographic,
o resucito a Edgar Allan Poe,
para que testifiquen sobre un nuevo mundo,
dirán que es más cuestión de que sea primavera
que por aspiración irresolvente,
nazca un jardín en la nevera.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Descubierta nueva forma de dictadura

La nueva dictadura, hasta la fecha no mencionada por ningún sociólogo,
tiene el coste estimado de un euro diario y se vende en los quioscos,
también la puedes encontrar en las farmacias, junto a los jarabes,
o en los bancos, dentro de las cajas fuertes.

Hasta el presente lunes día pasado y comienzo de semana,
la dictadura había alcanzado una forma grotesca,
más parecida a un pan quemado,
pero los investigadores (la mayoría con becas ministeriales)
determinando que la ley sociológica en la que el billete de 500 euros
es el nuevo San Pancracio, concluyeron que cualquier brote de la nueva dictadura
se producía de manera invisible sobre la conciencia.

Peyorativamente sabemos que se aloja en régimen de media pensión,
usando, la nueva dictadura, de almohada, un número finito de neuronas,
desgraciadamente se ha averiguado que el alcohol, el tabaco y algunos programas de la tele,
contribuyen a que la nueva dictadura viva de okupa por más tiempo.

Pero no se apuren.
En breve procederemos a fumigar la nueva dictadura.
Todavía no sabemos como.
Mientras tanto practiquen actividades sanas.
No ronquen muy fuerte.
Ni comenten al resto de ciudadanos que estan bajo esta nueva clase de despotismo.
Entre otras cosas porque no sabemos como puede reaccionar,
ni siquiera cuando acabará.


Muy agradecidos

"El Organismo de detección de problemas sociales"


Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

La expansión oblicua

Miraste el cielo,
mientras la noche con supernovas,
y las galaxias rojas,
seguían viajando en microondas,

y la materia oscura,
invisible,
y gris,
de nuestros cerebros,
incapaz de viajar con ellas.
Se quedaba en casa imaginando,
con sus pléyades televisivas,
la radio en frecuencia modulada,
y el perro ladrando a los vecinos.

Todavía el Universo crece y se va,
infinitamente inimaginable,
mordido por un deseo,
invadir la nada,
en su empeño de llegar primero.

A la que llegue descansará,
pero iremos detrás nosotros,
a conquistar cada estrella,

o a ponerle nombre a los sueños.

Egoísmo

Ante un espejo,
repite el reflejo del viento,
la cara,
tu mirada,
el guiño a tu rostro,
el infantil jugueteo,
que eres tú,
cuando te miras.

En las llanuras diametrales,
del reino pronombre,
tu trono eres tú,
con tu corona de espadas,
y tu consorte de adoraciones.
Con la fiel interrogación
al paso del tiempo,
con el juicio de tus palabras,
en un discurso detenido.
Extraviándose las otras voces,
que se sienten maltratadas.

Y tú,
machacando egos combativos,
prefieres solamente hablar de tí,
sin que suficientes hedonismos
planten averraciones
si ensayan con los ídolos,
de autoestimas sangrantes.

Construcción del sentimiento humano

Fuímos microorganismos,
partículas en un antaño prehistórico,
paseantes en las leyes de la naturaleza,
del planeta y el sistema,
en la polvareda de estrellas,
y en la cuna de los asteroides,

de inicio primates ungulados,
con los dientes carnívoros,
deseando hombres y hembras,
sol y mediodía, vivir en existencias,
quisimos cuerpos,
pieles,
carnes y frutas,
y el deseo se hizo fuego,
el fuego luz,
y del calor nacieron incendios de otros deseos,
oro, poder, gloria, la derrama natural
selectiva de lo perfecto,
moría aturdida por la inteligencia.
Consumida en atracones de vida,
en la retama del silencio.

La muerte y el miedo,
formaron sus guerras,
en las zonas de la civilización
que buscan en sus infiernos
un descanso de odios
y una tregua de truenos.

Consejo para sobrevivir al desastre

lo primero no se arrimen al símbolo de la muerte,
ni a la muerte misma,
ni al del veneno,
ni al tóxico,
o al nuclear,
no cojan el camino más corto,
ni bailen en un campo de minas con pelos,

las flores que nacen de las tumbas,
son balas de escopeta,
que crecen en el tiesto del cenicero,
que acortan la lengua del viejo,
y estiran palabras sobre la tierra,
entre pócimas del delirio y la cólera,
cayendo de las manos contra el suelo,

lo segundo, cuando el antídoto a la debacle,
sortea las lágrimas del centelleo,
y desmorona la pilastra del mundo,
que sustenta morales inconfesas,
cayendo como bombas en la mierda,
cuando te ocurra esto
cuando nuevamente te suceda,
no pienses,
aléjate de esos pilares,
escapa al lugar donde haces las paces,
cúbrete con la manta del beso,
duerme en la cuna del nacimiento,
al amparo de las nanas oscuras,
que te roban el sueño.

y al final, las rebeldías de los poetas sin armas,
de los malnacidos cantamañanas,
de los comerciantes del engaño simultáneo,
alternantes de rimas y risas negras
con sus meollos a cuestas sobre la cenefa de escarnio,
caerán del columpio a los agujeros,
donde acaban las cervezas rotas
con sus males de ojo fermentados.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"

Quedan ladrillos de aquellos muros...

... todavía la presencia de lo separado,
permanece en memorias y café,
en sus aromas de turbulencias y humo,
y en el hueco del ayer,

se esboza un lanzamiento de ideas y protestas,
un grito desesperado,
contra el huracán del atropello...

cuando los campos estén de siembra,
otra vez las hoces segarán las espinas,
despedazando los muros que contienen,
los libretos de la derrota,

y al golpear de esos lloros,
los charcos con las mareas,
salpicando los erarios caídos,
otros muros y más altos
más en ruinas y olvidados,
abrirán sus puertas, felizmente.

y...como todo lo que fue,
será otra vez.

Albert Gobó "El entierro del siglo XX"