La sorprendente historia que concierne al mundo,
es esta;
cien años y dos grandes guerras,
caídas,
derrotas,
riquezas y gobiernos,
empresas, revoluciones y revueltas interminables,
como el pan de los pobres,
el horario del dolor y la dulzura,
se encadenan,
como el nacer en su apriori
y el hacer que vive,
como las palabras,
en los besos que recuerdan,
las lágrimas
o en las fotos del baúl viejo.
Tan principalmente como un sonido
donde timbales y cuerdas
quedan hipnotizados
con el empeño a ser los vicios repetidos
del que en vida
vivió en impulsos de alegría.
Así termina lo que comienza.
Para comenzar como termina.
sábado, 21 de noviembre de 2009
El mañana inacabado
Termina un siglo que extermina,
que arrasa como una losa de acero
aplastando las flores de los jardines,
que nacieron en los entierros.
Mañana que se alza futil e incierto,
mañana que es un hoy bizarro
al desamparo de emblemas rotos,
del carmín masticado.
Posiblemente,
quizás las trampas de la buena intención,
o de intenciones de polvo bajo la moqueta,
surjan a inundar los escenarios,
al que acuden puntuales los errores,
en que el siglo llama experiencias
y los años invenciones.
A todos; desesperanza nunca,
antes la muerte.
que arrasa como una losa de acero
aplastando las flores de los jardines,
que nacieron en los entierros.
Mañana que se alza futil e incierto,
mañana que es un hoy bizarro
al desamparo de emblemas rotos,
del carmín masticado.
Posiblemente,
quizás las trampas de la buena intención,
o de intenciones de polvo bajo la moqueta,
surjan a inundar los escenarios,
al que acuden puntuales los errores,
en que el siglo llama experiencias
y los años invenciones.
A todos; desesperanza nunca,
antes la muerte.
Demos al pueblo un puño
... demos al débil la oportunidad de alcanzar las estrellas...
de subirle en brazos a tocar los astros,
al niño una vivienda en la infancia,
de recordar al viejo el amor que se lleva,
para cuando decida abandonarnos,
demos al pobre la sonrisa, la moneda y toquemos su alma,
donde las mantas del calor funden sus esperanzas,
el parapeto de la melodía que juega y baila,
con la autoridad del que la guarda,
para usarla como una nube en los deseos,
demos a la madre un firmamento entero en que descanse,
y a su marido, hombre, hijo y hermano,
un hueco para poner sus abrazos,
y el amor que sepa arroparla
con las alas del querer inagotable
demos al pueblo un puño firme
un aliento sincero de libertades
donde lo absoluto habite en paz
y los empeños que las defienda
se gesten en las bondades.
Albert Gobó "El entierro del siglo XX"
de subirle en brazos a tocar los astros,
al niño una vivienda en la infancia,
de recordar al viejo el amor que se lleva,
para cuando decida abandonarnos,
demos al pobre la sonrisa, la moneda y toquemos su alma,
donde las mantas del calor funden sus esperanzas,
el parapeto de la melodía que juega y baila,
con la autoridad del que la guarda,
para usarla como una nube en los deseos,
demos a la madre un firmamento entero en que descanse,
y a su marido, hombre, hijo y hermano,
un hueco para poner sus abrazos,
y el amor que sepa arroparla
con las alas del querer inagotable
demos al pueblo un puño firme
un aliento sincero de libertades
donde lo absoluto habite en paz
y los empeños que las defienda
se gesten en las bondades.
Albert Gobó "El entierro del siglo XX"
Ceres y el maleficio de la bondad
Si me levanto y quiero verte en separaciones,
andando a prisa en lo recto,
huyendo de los hospitales que aprisionan,
de las sanguinarias lenguas finas,
y de lo abyecto, revolución a la carta,
hecha tira y relicario,
en el pasto sombrío de los necios.
Sión que siembra bombas en los templos,
y vierta azufre en Palestinas,
máscara que defiende el cuello
y la nuez dormida del grito inútil.
Formidable en héroes y cohetes,
en estallido de invasiones licenciosas,
que acude al legionario expansivo,
al que acrecientan todos con el nombre de la Patria.
andando a prisa en lo recto,
huyendo de los hospitales que aprisionan,
de las sanguinarias lenguas finas,
y de lo abyecto, revolución a la carta,
hecha tira y relicario,
en el pasto sombrío de los necios.
Sión que siembra bombas en los templos,
y vierta azufre en Palestinas,
máscara que defiende el cuello
y la nuez dormida del grito inútil.
Formidable en héroes y cohetes,
en estallido de invasiones licenciosas,
que acude al legionario expansivo,
al que acrecientan todos con el nombre de la Patria.
El columpio de las notas tristes
En el paseo de un jardín enfermo
tocaste la última vez el violín,
la tarde llegó primero,
llegó después mi lágrima,
luego,
vino tu beso
como el soplo del aire en el pecho,
que hincha el fuego,
y enciende las tardes tristes
con el color del recuerdo,
me subiste al columpio de tus ojos,
al vaivén secreto al que tan pocos,
llegan para desnudar el alma.
Albert Gobó "El entierro del siglo XX"
tocaste la última vez el violín,
la tarde llegó primero,
llegó después mi lágrima,
luego,
vino tu beso
como el soplo del aire en el pecho,
que hincha el fuego,
y enciende las tardes tristes
con el color del recuerdo,
me subiste al columpio de tus ojos,
al vaivén secreto al que tan pocos,
llegan para desnudar el alma.
Albert Gobó "El entierro del siglo XX"
Su padre se llama Tele
A la hora del desayuno,
Juan fernández,
come flores y unos donetes,
algo de miel,
con sacarina,
y una rebanada con ajoaceite,
se rasca las partes bajas,
mientras contempla al canario,
aunque cosas más sucias aprendió de la tele;
como las pelis porno con final triste,
los predicados obscenos,
lo que cuesta una bala,
o que no te sonrían por ser de carne y hueso...
A juan fernández lo que le duele,
es ser jodidamente inteligente,
porque por padre tiene el canal cuatro,
y de madre el temático,
no necesita ni la wii, ni la play station
todo se la bufa de canto,
al jamón lo llama baicon
y a la pinta budweiser,
sólo le falta al pobre mamón,
empezar con su charanga rapera.
y lo envíamos por correo certificado
bien embalado, para que nunca vuelva.
Juan fernández,
come flores y unos donetes,
algo de miel,
con sacarina,
y una rebanada con ajoaceite,
se rasca las partes bajas,
mientras contempla al canario,
aunque cosas más sucias aprendió de la tele;
como las pelis porno con final triste,
los predicados obscenos,
lo que cuesta una bala,
o que no te sonrían por ser de carne y hueso...
A juan fernández lo que le duele,
es ser jodidamente inteligente,
porque por padre tiene el canal cuatro,
y de madre el temático,
no necesita ni la wii, ni la play station
todo se la bufa de canto,
al jamón lo llama baicon
y a la pinta budweiser,
sólo le falta al pobre mamón,
empezar con su charanga rapera.
y lo envíamos por correo certificado
bien embalado, para que nunca vuelva.
Sahara
Libre y alejada,
en el destierro,
del desierto,
crece y vive.
La Nación de arena
en la tierra de viento,
de acerbo bereber
caminante en rutas
con la bebida a cuestas del pozo,
del que todos secan,
con su sed de alimentos,
y su hambre herida.
Libre y solitaria,
como el olvido,
como el polvo del pasado,
que aspira convertirse en roca.
SAHARA,
palacio del poeta,
con su techo de estrellas,
esperando el amanecer,
del nuevo día,
que casi nunca llega.
en el destierro,
del desierto,
crece y vive.
La Nación de arena
en la tierra de viento,
de acerbo bereber
caminante en rutas
con la bebida a cuestas del pozo,
del que todos secan,
con su sed de alimentos,
y su hambre herida.
Libre y solitaria,
como el olvido,
como el polvo del pasado,
que aspira convertirse en roca.
SAHARA,
palacio del poeta,
con su techo de estrellas,
esperando el amanecer,
del nuevo día,
que casi nunca llega.
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